“COMO PERDONAR A QUIEN TE HACE DAÑO”

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Perdonar a quien te hace daño no siempre es fácil. Olvidar que hizo algo para herirte es aún más difícil. No obstante, por tu propio bienestar mental, lo beneficioso es hacer frente al sufrimiento y al enojo e intentar seguir adelante. Si te empeñas en seguir enfadado o molesto, no será tanto el dolor que le causarás al que te ha hecho daño como el que vas a provocar en ti mismo por aferrarte a ese agravio. Cuando una persona te daña, lo mejor es tratar de perdonarla y acabar olvidando lo ocurrido -aunque en realidad nunca olvidarás que te hizo daño-. Aquí encontrarás algunos consejos para poder perdonar a quien te hace daño y librarte del sufrimiento, y así volver a llevar una vida sana y sin dolor.
Dale la oportunidad de disculparse a quien te ha hecho daño. Aunque es posible que estés enojado y que no quieras escuchar a quien te ha herido, es importante que obtengas una disculpa para que puedas aprender a perdonar. La mejor manera de superar una ofensa que alguien te ha infligido es oírle decir que se siente arrepentido por lo que ha hecho. Sin estas disculpas, tu enfado se convertirá en amargura y empezarás a cuestionarte más cosas además del suceso en sí. No es necesario que hagas un severo análisis de la situación y tampoco necesitas sufrir más. Dejar que el otro se disculpe por el daño que te ha causado te ayudará a empezar a sanar las heridas y a reconocer que tú no tuviste toda la culpa (si es que tuviste alguna). Procura estar abierto y escuchar las merecidas disculpas para superar el sufrimiento que el asunto ha causado en ti y acabar olvidando el agravio.
Dale tiempo. El perdón no siempre es fácil y cuanto más daño te haya producido un suceso, menos capacidad tendrás para perdonar y olvidar. Dile a la persona en cuestión que necesitas espacio. Explícale que aún no estás preparado para olvidarlo y que necesitas más tiempo para aprender a perdonar. Hazle saber lo mucho que te ha herido y que va a haber una separación entre ambos para averiguar cómo te sientes. Es difícil pensar con claridad cuando la persona que te ha causado un mal está siempre a tu alrededor. Necesitamos tiempo y espacio para sanar las heridas y para descubrir cómo nos sentimos en realidad con respecto a esa situación.