“CUANDO DECIMOS ADIOS”

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agosto 14, 2015
LOS GUTURALES SONIDOS
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Cuando algo se rompe dentro de nosotros no se nota de forma inmediata, puede doler, pero con los días se hace mucho peor.
No pienses que te dolerá solo al principio, nada de eso, te dolerá mucho más con el pasar de los días.
Todo esto provocado el decir adiós a alguien que fue muy importante en tu vida, siempre pensamos que con el tiempo dejara de doler.
Pero la vida es muy sabia y a veces hasta cruel y nos hará recordar que apenas somos un grano de arena en este mundo… pasan los días y recordamos más todos los momentos vividos, todo aquello que un día planeamos hacer y ahora ya nunca será posible… El camino a la recuperación es muy doloroso cuando amaste de verdad.
Nos levantamos, tomamos un café, seguimos preguntándonos qué será de aquella persona, recordamos todas las cosas que vivimos juntos, todas las conversaciones y confidencias que nos hicimos.
Es verdad que todo duele más, y el tiempo sólo hace lo suyo mucho más allá de lo que quisiéramos.
El olvido no es fácil y el camino que debemos seguir siempre es doloroso, es como estar pagando penitencias.
No pensemos que con los días la pena se va, no es así, es como un proceso que se vive. Primero es la sorpresa de aquel final, luego viene la rabia la pena, la resignación, pero luego viene más pena aún… hasta que un día nos levantamos y nos damos cuenta que sólo le deseamos lo mejor, que asumimos que no podemos volver a atrás, y aunque aún nos duele pasa la bendita resignación. Y de ahí para adelante a tratar de no cometer los mismos errores que nos hicieron perder a aquella persona, seremos más cuidadosas, seremos más serenas, y daremos gracias a Dios por tener la oportunidad de saber perdonar y que nos perdonen. No siempre herimos intencionadamente, no siempre actuamos mal en forma consciente.
Somos humanos y por lo tanto somos imperfectos.

Sólo debemos aprender a ser mejores personas, a dar lo mejor de nosotras mismas sin importar los resultados.

Más vale dar mucho y saber que lo has dado a no dar nada y después quejarte de lo que te ha pasado.

Hay que ser felices y que nuestro corazón no albergue rencor, al final  la vida se encarga de todo aquello.