LAS ANDANZAS DEL AMOR

“VISITA DE MI MADRE MUERTA”
julio 16, 2015
ALGO MÁS QUE PALABRAS 12/07/2015
julio 16, 2015

Con el paso de las benditos años nuestra mente va recopilando infinidad de vivencias, anécdotas, experiencias, historias que de algún modo han dejado huella en nuestra persona, cosas que se van guardando en el desván de nuestra memoria y que en los ricos momentos de soledad emergen como las plácidas olas de un mar tranquilo para provocar en las profundas entrañas un júbilo maravilloso que recorre todas las fibras de nuestro ser, haciéndonos sentir una placidez indescriptible acompañada de una deliciosa paz que nos hace realizar esos recorridos maravillosos por las diferentes etapas de nuestra vida, haciendo un alto en los diferentes momentos que representan acontecimientos que nos han marcado de una u otra forma, nos regodeamos cuando nuestra grácil mente nos dibuja aquellas escenas que nos dibujan instantes de alegría o regocijo porque nuestra vista queda fija en aquellas imágenes que disfrutando de aquellos lapsos en una forma tan real que nuestro pensamiento se niega a volver a la realidad; debido a que se ha evadido de los cotidianos problemas para disfrutar de esas cosas maravillosas sin ninguna preocupación porque en esos valiosos segundos, es la inexplicable sensación de volver a recordar esos goces que se le conceden al hombre que no los cambiaría ni por todo el oro del mundo; sin embargo en esos diminutos segundos de hacer ese repaso de los acontecimientos de la ordinaria vida, se llega a un tramo de la existencia en donde el humano pasa de la niñez a la adolescencia y es cuando el individuo deja la etapa pueril para adentrarse en el escabroso mundo del amor porque empieza a gozar de las primicias de una relación amorosa, es cuando se produce el primer encuentro en la eterna búsqueda de su media naranja, siendo esto la mayor experiencia en la justa amorosa debido a que se empieza a abrir un mundo con una gama infinita de posibilidades amorosas, por ello la primera experiencia amorosa quedará grabada en su mente y jamás se olvidará y en cada ocasión que vuelva a repasar sus distintas vivencias, siempre hará un alto en su primer relación amorosa porque es una huella imborrable en todo el género humano. Qué delicia siempre que repasa esta dichosa historia. Seguimos deleitándonos con el contenido de “Tierra Zacatecana”, publicada en 1999, dentro de la colección Escritores Jerezanos. Felicidades a todos los graduados en todos los niveles educativos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

R  E  C  U  E  R  D  O  S

Hoy que el tiempo ha transcurrido
y en nuestra faz las señales
expresan  bienes y males,
ni esos golpes han podido
aunque son dardos letales
de viejo amor el olvido.

El primer amor se evoca
sin  tintes de gran malicia,
cual   remanso en su delicia,
a nuestra alma ello provoca
de  celestial paz primicia,
cuando  su imagen retoca.

Semeja obra cincelada,
que  la pátina ha logrado
darle  un brillo reposado
y al mirarle alelada,
toda persona ha mostrado
impresión  equivocada.

Siempre llevamos latente
el  recuerdo de su dicha,
y en un tropiezo o desdicha
emerge del subconsciente,
es  como verdad predicha…
regocijo  a nuestra mente.

Sí, cual secreto terrible,
es tan sagrada esa historia,
mora  en profunda memoria
y jamás es ostensible,
no es de fecha perentoria
menos… puede ser audible.

Vendrán otras relaciones,
en el amor más andanzas,
pero bellas añoranzas
con tan blancas emociones,
libres  de mortales lanzas
no, habrá tan solo… traiciones.

Jaime García García.