Presentan “Las armas y las letras. La Revolución en la literatura”

Cierra Peter Cetera el 29 Festival Cultural Zacatecas
abril 23, 2015
ESPACIO TÉCNICA 69 19/04/2015
abril 23, 2015

El pasado 13 de abril se presento el libro “Las armas y las letras. La Revolución en la literatura. Revisión de corridos, cartas y novelas (IZC, 2015)” escrito por Veremundo Carrillo Trujillo,el cual recoge una amplia visión desde el punto de vista de la literatura, “acerca de los acontecimientos que cambiaron el rumbo de nuestra historia”, dijo ayer en su presentación, Elia Bañuelos.
El libro fue inscrito en la colección “Centenario de la Toma de Zacatecas del Instituto Zacatecano de Cultura” y el cual, segun comentó  Carrillo Trujillo, “es una coautoría, a mí me toco poner el nombre”. Puesto que dicho proyecto corresponde a una recopilación de la obra de muchos autores de corridos, novelas, cartas y las telegramas, que dan cuenta de este episodio histórico.
Entre la colección encontramos el famoso telegrama que le costaría la vida al oficial y artillero Felipe Angeles, pues como dicho documento versa“Bueno usted no entiende o no quiere entender que sin Villa no tomamos Zacatecas”, habría dicho el artillero estratega a Venustiano Carranza que se empeñaba en que Pánfilo Natera tomara Zacatecas. Y Natera, acotó Carrillo Trujillo, “nunca la hubiera tomado”.
El poeta quiso destacar la ecuanimidad en los corridos, similar dijo, a la que registraron los romances fronterizos de España “donde los cristianos veneraban a los musulmanes, y los musulmanes a los cristianos y los judíos a unos y otros (…) ese darle a cada quien lo suyo aunque sea enemigo”.
Como anecdota tenemos la de Benjamín Argumedo, figura en quien el propio Veremundo Carrillo Trujillo encontró una contradicción: entre el Argumedo “huertista y el Argumedo villista”.
“Pues sí fue todo un hombre que no ambicionaba dinero, ni poder ni helicópteros, sino que andaba dando su vida por un México mejor como él lo entendía”.
En su encuentro con Villa en Aguascalientes añadió, entendió lo que quería la Revolución y se hizo villista.
“Fue perseguido, condenado a muerte”, lo atraparon enfermo en la sierra “y lo pasaron por Sombrerete” como dice el corrido, del que trajo la alusión del historiador Cuauhtémoc Esparza Sánchez,  acerca de que “es el corrido más hermosos de toda la Revolución”.
“Este resellado” anduvo en varios partidos pero no por oportunista, volvió a precisar, “para ganar elecciones”, sino por ser un hombre leal.

A modo de revisión, habló asimismo de Tomas Domínguez, originario de Tepetongo cuestiondo el que se le asigne el carácter de “bandolero”, pero precisó, “no eran hermanos de la caridad y algunos habían tenido que matar”.
De igual forma se refirió al duranguense Pánfilo Natera, de quien acotó, “¡qué diéramos porque hubiera sido zacatecano!”.
Agregó como parte de las curiosidades encontradas , la figura de Encarnación Brondo, un médico que alistado en la Cruz Roja, estuvo en la Batalla de Zacatecas.
Dejó “una descripción hermosísima porque era un gran escritor”, dijo, y fue asimismo quien atendió al primer caído en el campo de batalla: Trinidad Rodríguez, un compadre de Villa, general menor de 30 años, quien se expuso de manera imprudente.
Carrillo Trujillo citó también la intervención internacional de países que veían con preocupación la descomposición de México y por consiguiente la que pudiera extenderse a otras latitudes de América, mismos que buscaban que en Zacatecas se tuviera una victoria por parte del Ejército federal. “Pero no les salió porque llegó Villa”.
La historia de 10 años de Revolución y la correspondiente al episodio decisivo que significó ocho horas de una batalla que se ha destacado como especialmente sangrienta, se recuperan en esta obra mediante 24 capítulos que abordan la literatura de la época, los corridos, las novelas, otros documentos que dejaron registro de ella, así como las biografías de los personajes participantes.
Ayer en el Centro Regional Unesco donde tuvo su presentación ante integrantes de la Asociación de Estudios Clásicos y Medievales  (Azecme) y la denominada Asociación Civil de Amigos del Patrimonio Zacatecano (Apazac), ambas donde Veremundo Carrillo ha sido fundador, ofrecieron comentarios al libro, Elia Bañuelos y José Carmelo Medina Briones. Fungió como moderadora, Rosa María Caloca Caloca, actual presidenta de Apazac.