LA SENSACIÓN PLACENTERA DE DISFRUTAR EL ÉXITO

Fotonota 1
octubre 12, 2014
DÍA DE INDEPENDENCIA
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Todo ser humano desde que tiene noción de la realidad que lo circunda, siempre se encuentra tras la búsqueda de esa delicia que le da a su mente y a su cuerpo ese placer por haber logrado alcanzar esa divina energía  que al penetrar a nuestro cuerpo, logra que se sienta esa paz y esa armonía cuando nos sentimos plenos por haber alcanzado un peldaño más en nuestro logros personales; cada vez que nuestra mente se enfoca en lograr cierta meta que con antelación ha sido fijada por nuestro pensamiento, ayudados por la perseverancia y la constancia, desde luego que la voluntad también juega un papel importante en el logro de ese determinado objetivo, porque como ya sabemos que para hacer realidad determinada idea, primero hay que moldearla en nuestra mente para que con el desafío de alcanzarla, nos sirva de acicate para mantener todas nuestras energías en cristalizar esa meta; desde luego que el éxito siempre se ha considerado como algo tan fugaz que realmente no nos damos cuenta de cuanto dura esa esa hermosa sensación, ya que al invadir nuestro cuerpo esa energía no nos damos cuenta de la duración que tiene, sin embargo al sentir que satura todos nuestros sentidos es porque ya llegó al clímax ese bendito proceso, debido a que nuestra mente y todo el cuerpo siente esa paz por la enervación de todas las células del cuerpo humano; pero que hermosos instantes cuando sentimos que nos recorre todas las venas llevando hasta los más apartados rincones del ser esa divina delicia que hace que nos olvidemos de todas las tonterías de la vida mundana, por eso el ser humano siempre anda en la persecución de esos maravillosos instantes de felicidad que solamente se dan cuando se ha logrado un objetivo que durante largo tiempo anduvimos en su persecución; podemos decir que el éxito viene siendo el premio ganado por haber realizado determinado esfuerzo y que a la postre hemos podido salir triunfantes de  esa gran empresa que en un momento dado nos  echamos a cuestas, de alguna forma podríamos decir que los humanos fuimos hechos con estas ciertas  características que nos permiten emprender cada día cosas que parecen  imposibles, pero que El creador nos dotó con esa acuciosidad que nos da la oportunidad de emprender batallas cada día para lograr esos instantes deliciosos que son el premio a nuestra constancia y como se disfrutan aunque sean por lapsos tan cortos. Seguimos con el contenido del libro “Tierra Zacatecana” publicado en 1999 bajo el cobijo de Colección de Escritores jerezanos. Que disfruten este hermoso poema y les lleve a transitar por los caminos de la reflexión.

EL   ÉXITO

Un instante tan fugaz,
cual humo se desvanece,
que voluntad pertinaz
al tenerlo se enloquece.

Desde niños hasta ancianos
alcanzarlo siempre es meta;
quizá en sueños lejanos
atisban brillante meta.

Por tener ese placer
haríamos un sacrificio;
para esa dicha obtener
hasta cualquier maleficio.

El éxito es fantasía,
una joya tan valiosa,
que poseerla un sólo día,
es una cosa grandiosa.

Al disfrutar el instante
tan solaz y placentero,
queremos siga constante
y no se vuelva postrero.

El tenerlo nos transforma,
hasta el alma se prescita,
porque el exceso deforma
y siempre el mal se suscita.

Todo aquel que lo posee,
por muchos es envidiado,
haciendo que un mal desee,
porque lo malo ha triunfado.

Acaba por ser negativo,
terminando en los placeres,
destruye a todos sin motivo,
desviándolo en sus deberes.

Tanto rico como pobre
entregarían su fortuna,
empeñando hasta su nombre,
por conseguir fama alguna.

Ese sopor delicioso
satura mucho la mente,
transformando en escabroso,
camino del más ferviente.

Lograrlo será el ideal,
no importándonos el precio,
la cima del pedestal
como capricho de necio.

Aunque sea por un segundo
todos queremos ser dueños,
creernos los amos del mundo,
son los más febriles sueños.

Cuando ya lo hemos logrado,
no deseamos más perderlo,
el haberlo disfrutado,
nos obliga a retenerlo.

Siendo sólo vanidad
lo que gesta en nuestro pecho,
no se mide en cantidad,
del espíritu el provecho.

Como todo ser humano
el éxito es el anhelo;
para henchirme tan ufano
como premio a mi desvelo.

Jaime García García.