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A MI PADRE ESPIRITUAL, PBRO. AURELIO CARLOS RUEDAS (+)

Eran los primeros días del mes de abril de 1971 cundo llegue al seminario menor en busca de un espacio para estudiar, me había regresado de los Estados Unidos donde se había quedado mi familia, pero después de vivir por dos años en el área de Los Ángeles, en Baldwin Park, Ca. No me gusto para hacer mi vida y me regrese a mi México querido, al llegar a las instalaciones acompañado por un entrañable amigo de la familia el Pbro. Margarito Martínez Ibarra nos entrevistamos con el Prefecto del Seminario Menor Pbro. Carlos Félix Serrano, (a quien me dio mucho gusto saludar en el panteón de la Inmaculada, en el sepelio del Padre Aurelio) y posteriormente me entreviste con el Pbro. Aurelio Carlos  Ruedas a quien  elegí como mi padre espiritual, a partir de ese momento mi vida inicio un cambio de rumbo y una transformación que me llevo a otros estadios jamás imaginados por un servidor.
En ese tiempo no imaginaba que el Padre Aurelio fuera originario de Laguna Grande, Monte Escobedo, Zac., al recordarlo con ese ejemplo de apostolado, él vivía su vocación sacerdotal, asistía a celebrar la Sagrada Eucaristía a las capillas de los alrededores del Seminario Conciliar de la Inmaculada de la Diócesis de Zacatecas, ubicado en el centro de Guadalupe, Zac., en una bicicleta porque jamás cobraba por aplicar los sacramentos de la Ley de Dios, un hombre sencillo, tranquilo, sensato, con una enorme facilidad para acercarse a los fieles por su gran espíritu religioso y su humildad ante Dios y sus semejantes.
La vida esta echa de círculos y uno de esos se cerró una vez más al llegar a catedral para asistir a la misa de acción de gracias por el termino de los estudios de bachillerato de mi hijo Luz Ramón, y la sorpresa fue grande y la alegría más al ver que el Presbítero que salía para oficiar esta misa era el Padre Aurelio, al término de la misma, entramos a la sacristía para que nos diera su bendición a mi esposa, mi hijo, mi hija y un servidor.
El pasado lunes 31 de marzo asistimos a la misa de cuerpo presente una vez que nos enteramos que el querido padre Aurelio había cerrado su círculo final y se había regresado a la diestra del Creador, y en el dolor encontramos alegría al ver a tanta gente que fue para acompañar al Sacerdote en su último adiós, de Laguna Grande, de Monte Escobedo, de Tepetongo, Jerez, y de varios lugares de Guadalupe y Zacatecas, la misa fue concelebrada por el Exmo. Señor Obispo Sigifredo Noriega Barceló y el Exmo. Obispo Emérito Fernando Mario Chávez Ruvalcaba y varios de sus compañeros sacerdotes de la diócesis, la familia del Padre Aurelio y sus amigos, todos mantenían una serenidad porque conocíamos la trayectoria cristina y la rectitud pastoral con la que se desenvolvió siempre, el Padre Aurelio solo se nos adelantó para irse a sentar a la derecha de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo y desde allá acudir en nuestro auxilio en nombre del Creador, así como para interceder en el perdón por nuestras faltas ante Dios Eterno.
Para recordarlo hay una forma muy sencilla, solo hay que actuar siguiendo la influencia de su ejemplo, con rectitud, honradez y lealtad a sus principios.
¡DESCANSE EN PAZ!
A la familia Carlos Ruedas les enviamos un abrazo solidario y rogamos al Creador para que pronto les llegue la resignación plena.
Que Dios los acompañe siempre.
SU DISCÍPULO, SU HERMANO EN CRISTO Y SU AMIGO
Profr. RAMÓN BAÑUELOS GRACIANO Y FAMILIA