LA RIQUEZA ESTÁ EN TU GENTE

TU ADIÓS
abril 9, 2014
MIS PROBLEMAS SON GRANDES PERO YO SOY MÁS GRANDE QUE ELLOS
abril 9, 2014

Esta grandiosa tierra cuya historia se escribió con la sangre y el sacrificio de miles hombres  desde mucho antes de la llegada de los españoles, estos grupos humanos dominaban grandes territorios entablando infinidad de guerras con otras tribus que buscaban adueñarse de estos lugares para establecer su poderío o simplemente que por la necesidad de su peregrinar hacia el centro de México, se detenían para hacer un descanso en su largo recorrido en la búsqueda de la señal que los sacerdotes habían recibido a través de sus deidades; pero este hermoso suelo que en aquellos tiempos estaba cubierto por abundante vegetación, era promisorio no solamente por eso porque en el subsuelo guardaba un tesoro incalculable en metales preciosos y que fue lo que motivó a los conquistadores para lanzarse a la aventura con principal objetivo de allegarse riqueza para realizar su sueño de regresar a su patria y convertirse en nobles, haciéndose llamar hidalgos; pero dejemos esa historia que después la veremos en otro poema que nos hace referencia a ello, por ahora como ya sabemos la riqueza minera fue lo que propició el asentamiento que dio origen a la hermosa ciudad capital que hoy se yergue ostentando tan sublime historia en la cual, hubo infinidad de caudillos y personajes que lucharon por mantener los estandartes de libertad y desarrollo. Ciudad de cantera que en sus edificios muestra airosa la pujanza de un pueblo que ha sabido ganarse el respeto por medio de su celo patriótico y su enorme laboriosidad porque la tenacidad y la fortaleza de sus habitantes, ha creado un enorme patrimonio cultural que es el respaldo de su paso firme a lo largo de la senda de la historia nacional.  Hombres y mujeres que ofrendaron su vida por su pueblo y que sus hechos heroicos dan muestra de gran valor y entereza, sigamos las nuevas generaciones aportando nuestro granito de arena para continuar engrandeciendo este bendito suelo de nuestra patria chica. Me produce regocijo iniciar un nuevo compendio poético, pero sobre todo con este poema que canta a la grandeza de esta tierra, que tiene en su pasado un crisol que jamás se apagará. Con la finalidad de honrar a todos lo hombres que ofrendaron su vida y su sangre en aras de la libertad de este rincón maravilloso, como un homenaje a el centenario del grandioso hecho de la toma de Zacatecas, este bello poema que hace vibrar nuestro espíritu. Del libro “Tierra zacatecana” publicado en 1999 durante el gobierno del maestro Benito Juárez García, a quien agradezco de todo corazón su apoyo y de la colección “Escritores jerezanos”, lanzada en su administración, disfruten este hermoso poema que hace que nuestro corazón se inflame de gozo. Espero que lo disfruten y lo compartan. Cada persona tiene como compromiso honrar, respetar y defender la tierra que le vio nacer.

T I E R R A    Z A C A T E C A N A

Es capullo a cielo abierto,
albricia en árido suelo,
de aromas siempre concierto,
premio a sufrido desvelo,
llegada a deseado puerto,
donde se encuentra consuelo
a penas y sinsabores…
que cura llagas de amores.

Los nopales y biznagas
guardan entre sus espinas,
dolor de pugnas aciagas
que al paso de horas cansinas,
dibujan en formas vagas
la riqueza de las minas,
hurtada por extranjeros
con aberración de fueros.

Entre sus cumbres guardianes
vemos profundas cañadas,
donde autóctonos titanes
dejaron glorias grabadas
al luchar por sus afanes
y sus tierras expoliadas,
por esa ambición sin freno,
que vuelve lo grande cieno

Mi tierra zacatecana
de nitidez de horizontes,
diste la riqueza indiana
en esta aridez de montes,
pero de su historia ufana,
el cantos los sinsontes
muestra en emancipación,
su efluvio de inspiración.

En tus majestuosos cerros
que guardan fértiles valles,
sólo famélicos perros
lanzan lastimeros ayes,
cual reclamo de los yerros
diciendo al hombre:  no falles,
lucha siempre por tu suelo,
no trunques ansiado anhelo.

Tus dilatadas planicies
que surcan benignos ríos,
de antepasados raíces,
conservan bellos estíos,
dolorosas cicatrices
que se llagan con los fríos,
pero al brotar primavera
engendra nueva quimera.

En tu hospitalaria gente
se fusionan sentimientos,
al permanecer vigente
de dos razas los alientos,
el anhelo de insurgentes
y los claros pensamientos,
resultado de amalgama…
un ser con divina flama.

Mi tierra zacatecana…
cuna sí de ilustres hombres,
sigues forjando un mañana,
no antiguos renombres,
es tu fuerza soberana…
quizá al mundo no asombres,
pero día a día cincelas
el gran futuro que anhelas.

Jaime García García.