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febrero 12, 2014
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En esta ocasión les presentamos un ensayo de la alumna Aleydis Grisel Gutiérrez Gómez, del segundo grado, grupo “A”, elaborado en la clase de Español.
LA PERFECTA INEXPERIENCIA DEL AMOR
Si les ayudamos a los adolescentes,
pueden dar el primer paso al
amor generoso.
Maite Vallet.
Por: Aleydis Grisel Gutiérrez Gómez
I)   Los vínculos entre personas han existido desde hace siglos, y son estrictamente necesarias para que la humanidad progrese, pero no siempre ha sido así con todo tipo de relaciones, en especial tratándose de relaciones amorosas. “El noviazgo tal y como lo entendemos hoy en día, es un fenómeno relativamente nuevo”  Anteriormente, la formalización de una pareja se hacía con fines económicos o políticos; ahora, el noviazgo es un periodo de  búsqueda de pareja, expectativa y observación, que, por lo general comienza en la adolescencia.
El noviazgo en la adolescencia suele contar con varios factores de semejanza entre las dos personas: por lo general, es la relación amorosa que más coincide con el concepto de “amor perfecto” creado por la sociedad. En el presente texto se abarcará cómo son concebidas las relaciones amorosas de los adolescentes por la sociedad y cómo ésta tiene  más semejanzas a lo idealizado en una relación que a la realidad.

II) La adolescencia, suele presentarse como una etapa de curiosidad y experimentación, una de las experiencias que más se desea aventurar, es el amor; y la manera más lógica y correcta de lograr conocerlo es empezar un noviazgo. A partir de esta motivación es cuando los jóvenes comienzan a buscar una pareja, obviamente, tomando en cuenta varios aspectos, pero la desventaja está en que algunos padres no permiten a sus hijos establecer un noviazgo temiendo que son muy jóvenes, porque no quieren que salgan lastimados, porque están educados de otra manera más cerrada, etc., en lugar de apoyarlos y guiarlos para conseguir una mejor relación.
Desde mi punto de vista, un noviazgo entre adolescentes es lo más parecido al estereotipo de un amor; más fuerte, más detallista, más sincero e inocente, porque como lo diría Maite Vallet “La mayoría de la sociedad deja que su vida transcurra soñando en el amor inmaduro”.  Y  en la adolescencia, este amor inmaduro se convierte en el más realista. Como es el primer amor, no se puede comparar con nada más que con lo que se ha soñado. Se idealiza ese primer sentimiento de romanticismo: más fuerte, más puro, más inocente, más detallista. Simplemente, perfecto.

En seguida un ejemplo de esto: cuando un adolescente se enamora, suele tener más presente a esa persona especial en su mente, pues siempre está  buscando la manera de agradarle más, pensando cómo encajar en su grupo de amigos, intentando parecerle más atractivo, de ser más detallista, etc. Esto simplemente porque el adolescente “no tiene tantas preocupaciones como el adulto” y tiene más tiempo para dedicárselo al amado; mientras que, el adulto, con “más preocupaciones” no se interesa tanto en su amado cómo se cree que es lo ideal para una relación.
Pese a todo esto, la sociedad suele ver al noviazgo entre adolescentes como algo inapropiado o indebido, según dicen, por su corta edad. Esto evidentemente es una idea arraigada de cómo debería de ser una pareja, tomada y transmitida desde antes de los años veinte, cuando el amor u opinión alguna de los involucrados no se tomaba en cuenta para formar una pareja. Pero ahora las cosas son diferentes a como hace 100 años, es muy común que un adolescente tenga novio(a) y, en mi opinión, esto es mucho mejor, pues ayuda a los adolescentes a mantener una relación de manera tranquila.
A esta edad los jóvenes pueden darse cuenta de cómo es en realidad una relación, y con ayuda de sus padres, podrán comprender que, aunque al principio sean “perfectas”, las relaciones siempre tienen sus pros y sus contras, pero que tienen que buscar soluciones para poder mantener una relación sana. Como señala Maite Vallet, “Si les ayudamos a los adolescentes, pueden dar el primer paso al amor generoso”.  Aprenderán que, una relación no es olvidarse de uno mismo para ser posesión de otro, sino seguir siendo tú, en compañía de otro.

III)  En conclusión, me atrevo a decir que la adolescencia es una de las etapas más adecuadas para entablar un noviazgo, pues éste permite adquirir bastas experiencias sobre una relación, las cuales podrán ser útiles para el resto de la vida, pues es la etapa en la que un noviazgo puede ser completamente puro y sincero, simplemente, incomparable. Pero para llegar al más alto nivel de la felicidad que esta relación puede provocar, es indispensable tener la guía y apoyo de alguien en quién poder confiar,  es decir, un padre.