DE BOCA EN BOCA Y DE MANO EN MANO

ARRANCA EL PROGRAMA “MALTEADA LITERARIA”
enero 29, 2014
RUMORES 26/01/2014
enero 29, 2014

VIUDAS, VALPARAISO, ZAC., ENERO 15 DEL 2014
MISIVAS, RECADOS Y LLANTOS -3-
Antonio, le pedí a tus hijos que me escribieran esta carta para ti, ¡ojala!, que al recibirla te encuentres gozando de cabal salud, son los ruegos  que hago a la providencia  con la esperanza de tu esposa e hijos, que más desean verte que escribirte.
Tus hijos, Roberto, María Concepción, Juan Antonio, Samuel y Lidia, lloran tu ausencia al igual que yo, y casi siempre nos acompañan tú mamá y tu hermana María Guadalupe con quienes nos dejaste. Por las tardes o por las mañanas mis hijos y yo te lloramos a solas en nuestro cuarto o en nuestra cocina cuando estamos comiendo nuestros frijoles y tortillas con atole o con te de anís, canela, café o yerbabuena.
Cuando comemos nuestros alimentos, ¡siempre te tenemos presente!, de lo que les preparo a tus hijos ellos han acordado dejarte algo para cuando tú vuelvas del trabajo. Ellos no saben donde estas o que tan lejos te encuentras trabajando. Ellos como yo, tu hermana y tú mamá, te esperamos diariamente. Yo no se, ni mis hijos tampoco donde queda el Estado de California, ni la Ciudad de Ventura o Santa Bárbara o San Bernardino; me imagino que muy lejos, pues las cartas se tardan en llegar de 20 a 30 días o más…
Tu hermano y compadre Manuel anda con el brete de irse también para el Norte, si él se va un día de estos, no habrá quien cuide los animales de tu mamá y los tres nuestros: Roberto y Jesús su hijo mayor, no podrán ir solos a la sierra; ellos no podrán enfrentar los peligros al ir y venir solos por el monte. Con tu hermano Serafín, con él, tú mamá no cuenta, el quiere irse de policía al Valle, o a otro pueblo, a él no le importa los animales de tú mamá, y si no le importan los de su mamá, menos le importan los tuyos, ni le importarán los de tu hermano Manuel, si es que un día de estos decide irse para donde tú estas o para otro pueblo de los muchos que el Norte tiene: según me platicas en tus cartas.
Antonio, me dices en una de tus cartas que hay por allá mucho trabajo, que andas tirando rieles y durmientes para las vías del tren, yo de eso nada te entiendo: no se que es eso, ni me lo imagino: yo sé de vacas, becerros, caballos, burros, gallinas y gallos, guajolotes y codornices; de víboras y alacranes, de coyotes y zorras, de abejas y ovejas, de lienzos y de potreros; de piedras y de encinos, de cuervos y de palomas, de ir por agua, de poner el nixtamal, de quebrar el maíz de hacer tortillas, de limpiar frijoles, de lavar la ropa de tus hijos y la mía, de comer tunas y nopalitos, de darle de comer a los cerdos  y todo los animales llevarlos a que tomen agua al arroyo o sacarles del pozo el agua para que la beban.
Antonio, yo te apunto también en esta carta, que aquí también hay mucho trabajo. Aquí hay trabajo hasta para los perros. Te cuento que se nos murió el Centinela, y al otro día, por la noche se aparecieron no se si uno o dos coyotes, zorros o tlacuaches, y se comieron la gallina que empollaba y a sus pollitos: ¡ya no amanecieron! De la gallina nada más dejaron las plumas, se la comieron con todo y huesos, los hambrientos animales.
El otro día vino tú hermano Manuel a decirnos a tu mamá y a mi, que ya lleva casi  dos años cuidando los animales de tu mamá y los tuyos, que ya van para tres semanas que no ve a tu caballo Lucero y que el burro Lutero apareció con los lomos mordisqueados  por algún lobo cristiano. Yo entiendo por lo que dijo tu hermano y compadre, que él también quiere irse de bracero. ¡Yo no entiendo esto…! Tú ya te fuiste, tu hermano se quiere ir porque tu no llegas… ¿Qué convenio hicieron para ausentarse uno primero y el otro después? Porque ya van dos o tres veces que le reprocha a tu mamá tu ausencia, ella me pregunta que si se yo  qué tan pronto vas a venir…
Antonio, como ya te he dicho en esta, que aquí también hay mucho trabajo, no entiendo por qué tu hermano y tú, están dejando de hacer el trabajo propio, por ir a hacer el ajeno. Esto es, una degradación: lo que ustedes hacen. El trabajo más sagrado, no es el ajeno, es el propio: el que quiera azul celeste, que le cueste. En mi conciencia está, nunca dejar de hacer lo mío, por ir a hacer lo ajeno. Con esa conciencia tuya y de tu hermano, van a perder lo más por lo menos: ¿cómo voy a dejar de lavar a mis hijos yo, por ir a lavar calzones o hijos ajenos? No, ¡eso nunca! Yo voy a fregar a mis hijos y a sus vestidos para que no anden chamagosos. Yo viéndolo en los animales, lo aprendí: cómo lamen a sus hijos; yo hago lo mismo con los míos; que cada quien le friegue con la lengua o con un trapo a sus seres queridos. Cada animal cuida de su especie, eso lo veo todos los días aquí.
Antonio, tengo muchas cosas que contarte, sobre tus hijos y mías: quiero aprender a escribir y a leer ¿Sabes quiénes son mis maestros? Tú hijo Roberto, María Concepción y Juan Antonio, los quito de sus juegos para que me enseñen a escribir y a leer. Los otros dos hijos nuestros: Samuel y Lidia, juegan con los pollitos de la gallina y con los cochinillos de la Tetona. En las pizarras empiezo a escribir mi nombre y luego el tuyo; se me dificulta hacer la A y la V mayúsculas; y las minúsculas la  m y la w.  Algunas letras las veo de cabeza y otras de pie. La A y la V, son un ejemplo, la p y la q, son para mí como dos personas que miran en sentido opuesto una de la otra. La d y la b también, pero de cabeza y con los pies juntos al aire: ¡no te rías de mis ocurrencias! La m y la n, se me figuran un perro y un gato. Cuando escribo tu nombre Antonio, digo que la A es, la puerta de la casa, la n, es un gato, la t, es la cruz que se les pone a los muertos; la o, es la luna ahogada en un charco de agua; la otra n es otro gato; y la i es, una caña de maíz y la o, última: un queso añejo.  Tu nombre está compuesto de casa, gato, luna, caña, cruz y queso.
Antonio, tus hijos, tu madre y yo te extrañamos mucho, y más ganas tengo de verte que de escribirte, pues sabes muy bien tú, que no se escribir ni leer, si no fuera por mis hijos, que son los que te hacen estas letras y me leen tus cartas, yo ya me hubiera muerto de tristeza al no saber nada de ti. ¡Que Dios te de mucha salud y vida, para que regreses con nosotros! Tus hijos y yo te mandamos muchos besos de papel en esta carta.
RECADO URGENTE
Para nuestros amigos: los signatarios y curiosos que ya tuvieron el gusto de leer uno o más libros, los exhortamos a que sean generosos con los ciudadanos de la comuna de Valparaíso, regalándonos una vez más, un bello texto del pensamiento de nuestra ficción humana. Los estamos solicitando, para enriquecer de manera altruista con CIENCIA Y ARTE  a  los niños, jóvenes y adultos de ésta querida y amada municipalidad.
Por esta ocasión; para acelerar un poco más ésta actividad recolectora, estaremos en EL PORTAL DE ROSALES, recibiendo  los tesoros culturales que ustedes tengan a bien donar para el engrandecimiento ilustrativo de nuestro pueblo: Valparaíso.          
Los días de recepción serán 5: del día primero de febrero al cuarto, en El Portal de Rosales, y el quinto en la librería Don Quijote. En este lugar será entregado el tesoro cultural reunido a las autoridades bibliotecarias de Valparaíso. Gracias por   su auxilio  a este llamamiento. Roberto Sánchez Reyes.