UN ADIOS. . . LA VIDA DE UN LIDER MORAL. . .

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Por Ramón Bañuelos Graciano
La información que jamás quisiéramos publicar, como dijo  mi hijo Juan José, la tristeza y la verdad son inexplicables, difícil, doloroso y amargo. . . su vida transcurrió con una infancia difícil como la mayoría de los habitantes de Tepetongo en aquel entonces, sin embargo, luchó y salió adelante rompiendo con los estatus sociales y llegó a ser un profesionista triunfador, un ser humano que siempre ayudo a quienes le solicitaron su apoyo, supo alcanzar el respeto de sus semejantes, con trabajo, dedicación y empeño, “¿Quién no acudió alguna vez a consultarlo como médico?” dijo el Señor cura en la misa concelebrada de cuerpo presente, porque durante sus 31 años como profesionista jamás le negó la atención médica a quien le solicito sus servicios. Como político fue decisivo para el desarrollo del municipio por muchos años, uniendo grupos, juntando ideales y encabezando los destinos de este municipio, Filimón Carlos Robles el joven que trabajaba los fines de semana para hacerse de dineros y poder costearse sus estudios, supo guiar a su familia paterna y la de él mismo,  nace en La Chaveña, cuando sus padres habían emigrado de Ciénega de Room, Monte Escobedo, buscando mejores condiciones de vida para todos sus hijos, radicando posteriormente en la cabecera municipal.
“Todo se arregla” siempre decía, pero el destino le estaba preparando una jugada final, la que le hizo tomar esa decisión que para muchos es de gran valor, el lunes último de septiembre se levantó como siempre, se bañó, desayunó y fue a llevar a su hijo menor a la escuela primaria Miguel Hidalgo, de ahí cruzo el jardín principal y llego a la Presidencia Municipal, dio algunas indicaciones y entro a la comandancia de policía, para poner fin a sus sufrimientos que solo él sentía, a nadie le comento jamás de su enfermedad, supo conducirse sin que nadie notara nada, la verdad surgió en la autopsia, tenía un riñón totalmente seco, y en el otro un tumor canceroso de medio kilo, el cáncer le había invadido el hígado y empezaba a hacerle estragos en todo su cuerpo, el pronóstico fue que le quedaban de dos a tres meses de vida, según el forense dijo que “cuando se diagnostica este cuadro en pacientes que son doctores hay un alto índice de suicidios”, porque saben que primero no hay remedio y segundo es uno de los padecimientos más doloroso, perdiendo paulatinamente sus sentidos de la vista, el control de su cuerpo, sus movimientos motrices, de plano todo y el Dr. Filimón Carlos, prefirió darle un solo sufrimiento a su familia, porque de todas maneras su muerte era inevitable, la bala nunca salió del celebro solo dio varias vueltas, provocando que su muerte fuera instantánea, “éntrale como mi suplente, al cabo yo voy a estar unos días y luego le sigues tu”, así le hizo la invitación a el Dr. Sinforiano Armenta García, El Dr. Filimón lo sabía, pero aguanto dolores y sufrimientos en la misma campaña con tal que su partido el Revolucionario Institucional no perdiera en Tepetongo, con esa actitud nos deja un mensaje muy claro, quiere vernos unidos, juntos trabajando por el desarrollo de Tepetongo.
Su despedida fue espectacular, como nunca antes nadie en la historia, asistieron a su funeral el Señor Gobernador Miguel Alonso Reyes, varios funcionarios estatales como el Secretario de Gobierno del Estado, el secretario de SEDUZAC, el de Migración, el director de protección civil en el Estado, el Senador Alejandro Tello, los presidentes municipales de Tlaltenango, Saín Alto, Tepechitlán, Atolinga, Juchipila, Susticacán, Monte Escobedo, sus compañeros médicos, personalidades de los municipios de la región, se taparon calles, en fin todo un acontecimiento, en honor a quien honor merece, asistieron los expresidentes municipales Cuauhtémoc de la Torre Flores, Profr. Florencio Carlos Díaz, Ing. Armando Chávez Escobedo, José Cupertino González Muro, Lic. Jaime Ávila Salas, Profr. Ramón Bañuelos Graciano, se agotaron las coronas de flores en Tepetongo, Huejúcar y Jerez, salió como se lo propuso en su vida como todo un triunfador, respetado, admirado y querido de sus compatriotas.
En su último recorrido por Tepetongo, fue acompañado por el ejército mexicano el 53 batallón de infantería, quienes en los patios de la Presidencia Municipal le despidieron tocando la marcha fúnebre, simplemente impresionante, todos teníamos lágrimas en los ojos.
¡Descanse en Paz!