La Catedral Metropolitana de México celebra sus 200 años

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Construida en un terreno fangoso y sobre un templo a un dios prehispánico, la catedral de la Ciudad de México tardó tres siglos en ser acabada, durante los cuales se sucedieron accidentes y arquitectos deseosos de dejar sus huellas, hasta su inauguración hace doscientos años.

“Su estilo es el eclecticismo, la mezcolanza”, explicó a Efe el doctor en Arquitectura Guillermo Boils, quien destacó que, puesto que la construcción de este templo que cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales, se demoró tanto hay de todo, una “mezcla de estilos”.

Ubicada en el Zócalo de la capital mexicana, la catedral aúna románico, gótico, elementos barrocos y hasta neoclásicos, los del valenciano Manuel Tolsá, quien llegó a comienzos del siglo XIX y como no le gustaba derribó una cúpula, una torre y una fachada para volver a construirlas a su estilo.

Él fue el arquitecto que finalizó la obra antes de su inauguración oficial, de la que ahora se festejan dos siglos con conciertos de música sacra, concursos, exposiciones pictóricas y fotográficas, así como visitas guiadas por el recinto religioso, entre el 15 de agosto y el 28 de noviembre.

“Pasaban las épocas, pasaban las preferencias estilísticas y entonces alguno decía que algo no le gustaba y que quería cambiarlo”, añadió Boils sobre la construcción de este edificio que pasó por manos de decenas de arquitectos durante los tres siglos que duró su construcción.

Además de los cambios de la moda, hubo algo que ralentizó y complicó su construcción desde el comienzo: su ubicación.

“El subsuelo de la Ciudad de México, como antigua laguna, y como tierra ganada al complejo de la cuenca lacustre, son arcillas expansivas y entonces tuvieron que clavar estacas muy grandes, troncos, con varias varas (antigua medida usada en arquitectura) de profundidad”, explicó el doctor.

Es una tecnología que ahora “parece rudimentaria”, pero que en ese momento era “muy avanzada”, “heredada del medievo, de la construcción de las grandes catedrales y también del México prehispánico”, añadió.

De hecho, constantemente el edificio tiene que recibir mantenimiento, ya que su estructura se hunde año tras año.

En el marco de este aniversario, el escritor Juan Miguel Zunzunegui acaba de publicar el libro “Los cimientos del cielo”, en el que narra los 300 años de construcción de este templo consagrado a la Asunción de la Virgen María.

Según explicó Zunzunegui en una entrevista con Efe, en 1524 Hernán Cortés hizo poner la primera piedra de la catedral encima del templo de Quetzalcóatl en Tenochtitlán, “como símbolo de que mi dios derrota a tu dios”.

Unos años después, en 1576, Felipe II mandó destruir lo construido y se comenzó a hacer la nueva catedral, que no fue inaugurada hasta 1813.

“Fueron tres complicados siglos en los que las torres se hundieron, hubo que volver a empezar varias veces, hubo inundaciones, incendios, saqueos, terremotos que tiraron algunas capillas”, contó.

Uno de los sucesos más graves, la gran inundación que se registró en 1629, con encharcamientos prolongados por años, estuvo a punto de parar la catedral y obligó a reforzar los muros y columnas maestras.

También después de construida sufrió tragedias como un gran incendio en 1967 que destruyó el altar del perdón, gran parte del órgano y obras de arte, o el terremoto de 1985 que le produjo grietas y tuvo que ser reforzada.

Pero, tal y como explicó a Efe el también doctor en Arquitectura Gerardo Guizar, hoy todavía quedan dentro muchos lugares para admirar, como “el altar de los reyes, el cristo del veneno, la capilla de los arcángeles, la sacristía o la reja del coro”.

“También la torre del reloj de Tolsá. En la carátula del reloj se ve que es el centro de todo el trazado, de la anchura y la altura de la catedral, le da un equilibrio”, dijo el doctor, quien destacó que la catedral es más grande que las que existían en España, de 59 por 128 metros aproximadamente.

El próximo 15 de agosto, añadió, se producirá la apertura de “las puertas jubilares”, que solo se lleva a cabo en eventos especiales como la visita de algún Papa o el fallecimiento de los obispos.

Esta vez, en el día de la virgen de la Asunción, se abrirá esta puerta santa para celebrar los 200 años de la inauguración de este templo.