LA FILOSOFÍA DEL MEXICANO

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En verdad este poema hace una fiel radiografía del habitante de este hermoso suelo bautizado con el nombre de México, porque las gentes de este benigno territorio son conocidas allende las fronteras y por todos los rincones del planeta, por su peculiar filosofía sobre la vida porque tienen rasgos distintivos muy notorios sobre la forma de responder ante la problemática que les presenta el entorno, no se amilanan ante nada porque en su mente y en su corazón siempre encuentran la respuesta ante las adversidades por grandes que sean éstas, tienen una muy pintoresca forma de darle una salida chusca al cúmulo de avatares que las vida les presenta, pero siempre con una expresión que no deja lugar a dudas de que cualquier obstáculo lo vencerán fácilmente; así de esta forma no permiten que se les encierre en un dilema, el cual vaya a traer por consecuencia que se les ponga en entredicho porque para cualquier situación que se le presente, el mexicano siempre está bien puesto para vencer en todo terreno a quienes considera que no son pieza para él en todos los ámbitos de la existencia, por ello siempre que ve a alguien que no logró resolver algún problemita por sencillo que parezca dice: eso para mí no sería dificultad lograrlo y si por azares del destino, tiene que demostrarlo y por alguna situación no lo pudo realizar expresa: no lo logré, pero casi lo consigo, con una serie de pretextos trata de justificar las causas por las que no lo pudo conseguir. Con esa sin igual forma de hacer frente a las adversidades que la vida cotidiana le presenta, con expresiones que no dejan lugar a dudas sobre su superioridad en cuanto a los logros de los demás, siempre el mexicano hace una demostración en teoría de su vanagloria de sentirse por encima  de todos aquellos que lo reten porque nunca va a permitir que nadie lo derrote, primero expresa su valentía a través de las expresiones que le sirven de arma para hacer ver al contrario que con él ni se le ocurra meterse; ya que es una manera de amilanar a quien le hirió el amor propio. Al disfrutar de este hermoso poema, van a ir imaginando los cuadros que pintan sus versos y se verán reflejados en las distintas estrofas de esta singular composición poética, que hasta se van a reír de lo que nos va dibujando. Deleiten este hermoso poema del libro “Caminos” publicado en 1998.          

CASI  LO  CONSIGO

Forma muy particular
de jactarse los humanos;
pero sí más singular
en todos los mexicanos.

Siempre se suele decir
con vanagloria y enfado,
yo no quise competir,
mas lo pude haber logrado.

Si alguien consigue triunfar,
vierte su amargo la hiel,
jamás se quiere aceptar,
roben del triunfo el placer.

Y si logró resolver
de la vida un acertijo,
dicen: es fácil de hacer
lo hizo, porque otro le dijo.

Si se acobarda en la vida
al enfrentar un problema,
siempre hallará quien le diga: 
yo resolví ese dilema.

Aunque sea por presunción
lo dirá de mala fe,
lesionando el corazón
de aquel angustioso ser.

A veces en convivencia
al exponer la opinión,
estamos sólo en la creencia
de que somos el mejor.

No faltara quien exprese
a través de la mirada,
para cuando este progrese:  
fin del mundo la llegada.

Más si se trata de amores,
pavonéase nuestro orgullo
diciendo: tuve mejores,
no de lastre como el tuyo.

Pero si es de conquistar
el amor de una doncella,

otro más ha de alardear,
de tener una más bella.

Además en el trabajo
se comprueba lo citado,
hay quien dice: están abajo,
nunca me han emparejado.

Ahora, si es en valentía
en lo que hay que competir,
la bravata hoy en día:
yo nací para morir.

Y jamás el mexicano
reconoce ser vencido,
con orgullo tan ufano
dice: casi lo consigo.

Hasta parece porfía
la forma de contestarle,
nomás que yo no quería,
pero hasta pude ganarle.

Por ello, echando bravatas
se pasa la vida entera,  
en mujeres, vino y cartas,
no hay quien le gane en la tierra.

Si algo le quedó inconcluso
o no pudo terminar,
quizá porque no se puso,
pues qué le había de durar.

Ahora, si quiere un fiador,
no tiene más que buscar,
dice: mejor pagador
de otra raza no va a hallar.

Y si de pagar se trata
una deuda de dinero,
con un cheque de bravata
responde: no soy ratero.

No porque cumplir no quiero,
puedo no sólo con eso,
y todavía si me muero,
a pagarle yo regreso.

En dicharachero es rey,
el mejor sostenedor,
su palabra siempre es ley,
de los machos el mejor.

En virtud y cualidades,
en sabiduría afamado,
en grandes genialidades,
en atributos dehechado.

Pobre de aquel que se atreva
a dudar de lo contado,
nada más que haga la prueba,
su vida habrá terminado.

Y como dice el refrán
del que mucho yo les hablo,
para un demonio sí habrá:
siempre otro, pero más diablo.

Así como mexicano
ventajas no les concedo,
nunca jamás el humano:
susto pudo darle al miedo.

Concluyo mi exposición
no por el tema agotado,
más bien por la inspiración
que hoy, se ha terminado.

Jaime García García.