Peña Nieto tendrá “fortaleza” aérea

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El equipo de transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto, avaló la compra de un nuevo avión presidencial, cuyo costo total alcanzará los 370 millones de dólares.


La aeronave será pagada con 130 millones en efectivo más 120 millones con un financiamiento a 10 años.


Adicionalmente, se pagarán 120 millones para equipamiento, en especial para dotarlo de un sofisticado sistema de seguridad y para hacer adecuaciones a toda la cabina presidencial.


El pasado 30 de julio EL UNIVERSAL dio a conocer que el gobierno federal buscaba adquirir una nueva aeronave para el transporte del presidente de la república, que sería utilizado para las giras nacionales e internacionales, con un costo cercano a los 750 millones de dólares, calculado con arrendamiento financiero a 15 años.


La aeronave es un nuevo modelo de la línea Boeing 787, del que hasta la fecha existe sólo un prototipo, por lo que es un aparato único en el mundo y el gobierno mexicano se convertirá “en su primer cliente” que no sea una aerolínea comercial, revelaron las fuentes consultadas sobre este acuerdo.


Adicionalmente, añadieron que una de las ventajas es que el avión podrá recibir mantenimiento en México.


Luego de que se diera a conocer en julio pasado la intención de comprar un nuevo avión presidencial, el gobierno federal dijo que la decisión de hacer la adquisición sería tomada por el equipo de transición del presidente electo.


Después de conversaciones entre el equipo de transición de Enrique Peña Nieto y el gobierno del presidente Felipe Calderón se llegó al acuerdo de comprar la aeronave.


El 1 de agosto el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, argumentó que la compra de un nuevo avión presidencial tiene, antes que todo, “características de seguridad nacional”.


Aseguró que “se trata de una adquisición, por obvias razones, vinculada a la seguridad nacional de nuestro país y se ha hecho conforme al presupuesto de egresos así autorizado”, y dijo que el proceso de adquisición del aparato recaería en la próxima administración.


Hace un par de semanas la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que las negociaciones de la compra del avión presidencial están ancladas a la adquisición de una flotilla por parte de la empresa Aeroméxico.


“Hay el dato, y creo que fue muy afortunado, de que Aeroméxico realizó una adquisición muy importante de aviones y eso permite anclar la negociación para que los términos y condiciones, en su caso, sean exactamente las mismas que las de esa aeronave”, dijo el secretario de Hacienda, José Antonio Meade.


– Búnker con alas El actual avión presidencial tiene una antigüedad de un cuarto de siglo.


Actualmente, la Presidencia cuenta con el TP-01, un Boeing 757-22, con capacidad para 66 pasajeros que data de 1987; y con el TP-02, un Boeing 737-300, con capacidad para 68 pasajeros, que fue fabricado en 1989.


La decisión de cambiar el transporte presidencial aéreo, comentaron fuentes oficiales, se tomó después de una amplia reflexión acerca de los actuales aviones que transportan al Ejecutivo federal, no sólo por lo que toca a su antigüedad, sino por la tecnología de que disponen las aeronaves en las que viaja el primer mandatario.


La adquisición del nuevo modelo del avión 787 de Boeing garantiza un grado de seguridad “no ofrecido por ningún otro avión de este tipo”, indicaron las fuentes, por lo que resulta idóneo para el traslado de un mandatario.


Ejemplificaron con el hecho de que el aparato dispone de un sistema “único” para estabilizar la aeronave ante turbulencias climáticas, que lo hace ideal durante “viajes trasatlánticos”.


Asimismo, confirmaron que el número de horas en que puede permanecer en el aire (autonomía de vuelo) le permitirá viajar a “casi cualquier lugar del mundo” sin hacer escalas.


Sin embargo, las fuentes también advirtieron que su adquisición “no se trata solamente de un asunto de comodidad, sino de seguridad, porque este avión será una fortaleza aérea, un ‘búnker’ para el presidente”.


Comentaron que los sistemas de seguridad son tan modernos como los utilizados por el avión presidencial estadounidense Air Force One, que cuenta con medidas contra misiles antiaéreos y defensas electrónicas para interferir radares enemigos, así como bengalas, para evitar misiles dirigidos, los cuales se ubican buscando las fuentes de calor de su objetivo.


De acuerdo con información de la empresa Boeing Commercial Airplain —la fabricante de este modelo de avión—, el 787 es un diseño de “aerodinámica de última generación”, cuyo primer vuelo de prueba se realizó en diciembre de 2009 y para octubre de 2011 se “estrenó” en un vuelo comercial.


A menos de un año de su lanzamiento formal ya es utilizado por algunas de las aerolíneas más importantes de Japón, así como por Qatar Airways y la hindú Air India.


El diseño y los motores de este avión, de acuerdo con el fabricante, le permiten volar rutas trascontinentales, como Nueva York-Atenas, San Francisco-Londres, Tokio-Los Ángeles, Nueva York-Dubai, Las Vegas-Auckland o Tokio-Santiago.


Entre las “bondades de esta aeronave”, destaca también que consume 20% menos combustible que otros aviones comerciales y deja 60% menos de huella sonora, por lo que también ofrece ventajas ambientales, además de que se reducen considerablemente los costos de mantenimiento.


La empresa trabaja en una nueva versión del Boeing 787 y, de acuerdo con las autoridades consultadas, México será el primero de los clientes de esta aeronave que se estrenaría en 2015, con las adaptaciones de seguridad que se requieren para una aeronave de pasajeros no comercial, en la que se trasladará el presidente mexicano.


Apenas el 5 de julio pasado la Sedena solicitó a la Secretaría de Hacienda —como informó EL UNIVERSAL— que se autorizaran los recursos por más de 9 mil millones de pesos para adquirir la aeronave, que está clasificada como de “transporte estratégico”.


En 2011, la Sedena pidió presupuesto para la compra, pero obtuvo una negativa; para ese año el costo estimado era de 3 mil 682 millones 927 mil 968 pesos, a pagar en un plazo de dos años.