LA IGLESIA Y EL SACERDOTE, UN TESORO DE ROQUEDALES ESCONDIDO EN LA SIERRA DE ZACATECAS

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Las zonas de la serranía de Monte Escobedo, Zacatecas, todavía no eran habitadas cuando la iglesia y el sacerdote ya existían en este lugar.
Con el devenir del tiempo y bajo la dirección de las condiciones climáticas, dos roquedales de la Sierra Madre Occidental tomaron formas peculiares.
A ambos los divide un río, el mismo caudal que separa a Totatiche, Jalisco, de Monte Escobedo… no obstante, mantienen una estrecha relación.

Por el camino de la localidad San Pablo, en Monte Escobedo, a lo lejos se observa lo que parece un templo en la punta de un cerro.
Al tener más cercanía con ese lugar, puede notarse que en realidad se trata de un roquedal.

Frente a esa gran roca que asemeja un templo religioso hay una de menor tamaño que tiene forma de humano.

Los monteescobedenses dicen que se trata de un sacerdote.

Dado el rostro peculiar de ambas rocas, en el imaginario social se ha fraguado una leyenda sobre este lugar, la leyenda de “La iglesia y el sacerdote”.
De acuerdo al relato oral, el sacerdote espera paciente y de forma inerte durante todo el año a que la iglesia habrá sus puertas.

Eso sólo ocurre cada Viernes Santo. Ese día el sacerdote se sacude el polvo y avanza hacia su iglesia, pues es el día en que puede oficiar una misa…
Zacatecas es un laberinto de tesoros por descubrir… cada pueblo, cada municipio, sin duda tienen algo que puede sorprender.
🖋️ José Córdova Dávalos