LA INCLUSIÓN COMO POLÍTICA PARA EL BIENESTAR Y EL DESARROLLO

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Por Alejandro Tello Cristerna

Publicado en El Sol de Zacatecas el 29 de febrero de 2016.

En estas últimas semanas he tenido pensamientos que hacen que reflexione en la búsqueda de respuestas a cuestiones que son, a juicio de su servidor, temas cruciales en el siglo XXI. Una de ellas, sin duda han sido las influencias que los seres humanos tenemos en nuestra vida cotidiana y las respuestas que le damos a los cambios sociales que hoy imperan en la sociedad.

El ser humano tiene, por un lado, una gran virtud creativa, desarrollando todo tipo de Tecnologías de Última Generación que lo acompañan en la vida cotidiana y que le facilitan una gran cantidad de tareas, donde ya estamos muy familiarizados con el uso de Dispositivos Electrónicos de toda índole.

Por otro lado, tenemos conductas destructivas, ocasionando perjuicio, por ejemplo, en el Medio Ambiente, y que hacen que otras especies se vean privadas de su Hábitat Natural, además de que otras especies vean sus poblaciones reducidas hasta su extinción.

En lo que respecta a nuestra sociedad y su desarrollo, vemos enormes brechas en la calidad de vida, mientras por un lado vemos un fuerte desarrollo económico en los sectores sociales dominantes, a la mayoría les cuesta mucho más solventar las necesidades básicas de su familia.

Es así que ante ésta realidad urge la aplicación de políticas públicas que apunten a la Inclusión, y que consisten básicamente en que todos tengamos la misma capacidad de poder acceder a los recursos y bienes que se encuentran disponibles, y que pueden ser básicos y necesarios para el desarrollo de los individuos, como la educación, la salud, los servicios, un empleo seguro y bien remunerado y muchos otros.

Desde ésta realidad, es necesario señalar que la Inclusión en todas sus fases deberá estar acompañada del concepto de Diversidad, en el que no se descarta que pueda haber distintos estratos sociales con distintos ámbitos y situaciones económicas, sino que se busque que todos estos puedan tener la misma posibilidad de elección y que puedan tener participación en todo lo que se propongan, desde la esfera delo público hasta lo privado.

Se debe privilegiar la igualdad de oportunidades tanto para hombres como para mujeres; lo mismo que para jóvenes que para personas de la tercera edad; igual para personas con capacidades diferentes que para las personas con una ideología diversa; lo mismo para amas de casa que para mujeres que tienen que salir a trabajar; así como para aquellos que se quedan a potenciar el trabajo en su tierra como para los migrantes que tuvieron que abandonar su hogar.

En fin, en este esquema de la inclusión, nadie, absolutamente nadie, puede estar al margen de las políticas públicas y las acciones de los gobiernos. Es el tiempo en el que todos estamos obligados a participar porque los espacios están más abiertos que nunca, sólo la convicción para la participación.

Esta concepción la hago mía, ya que es uno, sino es que el único de los caminos para acabar con la exclusión que resulta de las actitudes negativas de las personas, así como de la falta de reconocimiento de la diversidad.

Coincido plenamente en el concepto que la UNESCO ha desarrollado en torno a la Inclusión, estableciéndola como un enfoque que responde positivamente a la diversidad de las personas y a las diferencias individuales, entendiendo que la diversidad no es un problema, sino una oportunidad para el enriquecimiento de la sociedad, a través de la activa participación en la vida familiar, en la educación, en el trabajo y en general en todos los procesos sociales, culturales y en las comunidades.

Por ello, considero fundamental asumir una política de inclusión como una actitud necesaria para lograr una sociedad más equitativa y respetuosa frente a las diferencias, beneficiando a todas las personas independientemente de sus características, sin etiquetar ni excluir; propiciando un acceso equitativo a todas las personas.

Para ello se hará necesario hacer los ajustes pertinentes a las diversas legislaciones en todos los niveles, permitiendo con ello la participación de todos y valorando el aporte de cada persona a la sociedad.

La inclusión, en sus diferentes manifestaciones se ha convertido hoy por hoy, en una meta ambiciosa, no solo de un ámbito en particular, sino del Gobierno y sus políticas públicas, como una forma de construir espacios de paz para que en el caso de Zacatecas, logremos altos estándares de desarrollo.

Por ello, también se vuelve urgente que el desarrollo humano se relacione con la gestión de herramientas que ayuden a garantizar los derechos del hombre, tanto de alimentación, como de vivienda, de acceso a la educación, agua potable, saneamiento básico, etc. Es decir de vivir dignamente y ser respetado por la sociedad que está caracterizada por su gran diversidad.

Por lo tanto, desarrollo humano, como su nombre lo indica es inherente al hombre, a sus logros, a sus expectativas, al derecho al buen vivir, incrementando la calidad de vida, y vivir en una sociedad que nos permita crecer en conocimientos, gozar de buena salud y poder participar en sus decisiones.

Necesitamos trazar la ruta que permita alcanzar este desarrollo, y creo sin temor a equivocarme, que hoy, esa ruta es la aplicación de políticas incluyentes en todos los órdenes de la vida.