Cotorreando 24/03/2013

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RUMORES 24/03/2013
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Dos obreros de la construcción conversan durante el almuerzo:

¿Sabes quién es Miguel de Cervantes?

Pues no…

¡Qué tonto eres! Deberías ir a la nocturna.

Al día siguiente, el primero vuelve a preguntar:

¿Sabes quién es Albert Einstein?

Pues no…

¡Qué tonto eres! Deberías ir a la nocturna.

Otra vez, siguiente día, el mismo obrero pregunta:

¿Sabes quién es Karl Marx?

Pues no…

¡Qué tonto eres! Deberías ir a la nocturna.

Entonces el otro, ya harto, le dice:

Y tú, ¿sabes quién es Pedro Toro?

Pues no…

¡Qué tonto eres! Es el tipo que se acuesta con tu mujer, mientras vas a la nocturna.

 

Estaba una pareja durmiendo, de pronto la mujer escuchó un ruido en la entrada y se levanta asustada diciéndole a su pareja:

– Levántate que ha llegado mi marido.

El hombre se levanta apresurado, cuando se logra poner el pantalón se tira por la ventana tratando de escapar, a los cinco minutos regresa al cuarto donde estaba la mujer y le dice:

– ¡Tonta, si tu marido soy yo!.

 

Había un señor que iba a tirarse del decimo piso de un edificio, en eso, llega su mujer, que lo ve a punto de tirarse y le grita:

¡Oye estúpido, yo te puse cuernos, no alas!

Va un cura corriendo porque lo persigue un león de repente el cura se arrodilla y dice:

Señor, te pido que este león se vuelva cristiano.

El león se arrodilla y dice:

Señor, bendice estos alimentos que voy a consumir.

Una señora va a la iglesia a confesarse y aprovecha de hablar con el cura y le dice:

Padre tengo dos loritas que lo único que dicen es:

¡Somos prostitutas y queremos gozar! Me da una vergüenza cuando van visitas a mi casa y las loras lo único que dicen son esas palabrotas.

El padre le dice:

No se preocupe, tráigame a las dos loras que yo tengo dos loritos los cuales están muy bien educados, rezan y leen la Biblia, lo más probable es que los loros les enseñen cosas buenas.

La señora le dice:

Muy buena idea.

Al otro día llega la señora con las loritas y el cura le dice:

Démelas.

Las metió en la jaula con los loros que estaban rezando y las loras diciendo, somos prostitutas y queremos gozar, en eso se levanta uno de los loros y le dice al hermano:

¡Deja esa Biblia y el rosario que nuestros rezos dieron resultados!

Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro.

¿Me puede decir cómo se llama?

Pues, es que no me acuerdo.

A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio?

– No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos.

San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano.

Entonces Jesús acude a hablar con él.

Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo?

El anciano asiente.

¿En qué trabajabas?

Creo que era carpintero.

¿Estabas casado?

Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar.

¿Tenías hijos?

Sí, uno, pero era muy independiente.

Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano.

¡Papá, soy yo tu hijo!

Entonces el anciano llora también y exclama emocionado.

¡Pinocho! Este es un tipo rico que muere y se va al cielo. Ahí lo recibe San Pedro y le encomienda a un ángel que le enseñe su nuevo hogar, el tipo emocionado se pregunta como será, será una mansión de lujo o un palacio ya que, en el cielo no podría haber pobreza. Pasaron por un palacio bellísimo, con columnas de oro, adornado con diamantes, digno de un rey. El hombre emocionado le pregunta al ángel:

¿Aquí voy a vivir?

Y el ángel contesta:

No, más adelante está, sigamos.

Luego vio otra mansión hermosa con jardín, piscina, digna de un príncipe y emocionado pregunta:

Angel, ¿Aquí sí voy a vivir?

Y el ángel contesta:

No, más adelante.

El tipo ya extrañado siguió el camino y vio una casa mediana con jardín y bastante bonita y pensó, bueno al menos es cómoda y dijo:

¿Angel, viviré aquí?

El ángel le dijo:

No, más adelante.

Y el tipo ya decepcionado siguió y más adelante vio una casita pequeña, dos habitaciones sin jardín pero habitable y le preguntó:

¿Angel, es aquí?

Y el ángel responde:

No, más adelante.

Siguieron su camino y luego vieron una casita de lodo y varas, un solo cuarto, cocina con leña, pequeñita casi inhabitable y asustado pregunta:

¿Angel, aquí?

El ángel contesta:

No, ya casi llegamos.

El hombre muy asustado lo siguió y al final de la calle ven un pequeño espacio con cuatro palos y un techo de ramas, sin paredes y el piso era el suelo simplemente y el hombre preguntó:

Angel, ¿No me digas que aquí voy a vivir?

Y el ángel contestó:

Pues sí hermano, es que con lo que tú nos mandaste de allá abajo apenas alcanzó para esto.