MI HIJO, EL FEO, MALO TONTO…

Rumores 26/08/12
septiembre 2, 2012
Peques 26/08/12
septiembre 2, 2012


Nuevamente en este número me permito citar una parte del libro de Martha Alicia Chávez, en este caso el titulado “Tu Hijo, Mi Espejo” un libro para valientes, desde luego que hay muchas cosa que comentar y reflexionar sobre esta maravillosa obra, que igualmente recomiendo, pero en esta ocasión transcribo el texto del síndrome del patito feo.

“¿Recuerdas el cuento del patito feo?
En una granja nació un patito que era diferente a todos los que habitaban ahí. ¡Que feo estas! -exclamo su mama al verlo, y la noticia corrió de boca en boca. Es horroroso, nos avergüenza a todos, no le dirigiremos la palabra. ¿Porqué no lo hechas de aquí? -dijeron todos.
En efecto, el infeliz patito se vio siempre solo. Todos lo despreciaban; no tenía ni un solo amigo. Se burlaban de él, le picaban, le quitaban la comida… Y encima de todo tenía que soportar insultos si intentaba protestar. Hasta que finalmente, cansado de recibir tantos ambos tratos, el Patito Feo decidió huir de aquel lugar donde nadie lo quería. Paso el tiempo y llego el invierno; todo el bosque se cubrió de nieve y el Patito Feo sentía mucho frío y mucha hambre.
Un leñador que pasaba lo encontró sobre la nieve temblando de frío y lo llevo a su cabaña, donde tenía una gallina y un gato, los cuales en cuanto vieron al Patito Feo, comenzaron a molestarlo y a darle los peores tratos. A pesar que el patito hizo cuanto pudo para conseguir su amistad, el gato lo arañaba y la gallina lo picoteaba cruelmente. Así, el Patito tuvo que huir de la cabaña y camino sin saber a dónde ir hasta que encontró una cueva en el bosque; en ella paso el resto del invierno, era mejor para el estar ahí que soportar más desprecios.
Paso el invierno, llego la primavera y el Patito Feo salió a tomar el sol, pero de repente se oculto lleno de miedo al ver pasar a un grupo de hermosas criaturas que nadaban con una gran elegancia y belleza. No quiero que me vean -pensó- son tan hermosos que seguro se reirán al verme. Pero en ese momento el más majestuoso se acerco y le dijo:
Ven con nosotros, somos tu familia, tú eres un cisne también.
Entonces el Patito se contemplo en el espejo del agua y se maravillo al verse; había crecido convirtiéndose en un hermoso cisne; en ese momento comprendió que había nacido por error en el nido de una familia de patos, al cual por accidente había rodado el huevo del cual provino. Entonces supo que no era feo como todos habían dicho y comprendió que el rechazo que sufrió se debió solamente a que era diferente. Se alejo muy feliz en compañía de sus hermanos y sus amigos que lo aceptaban y lo respetaban; al fin se sintió querido.”

Que maravilla, cuantos aprendizajes hay para descubrir, aprender, comprender, pero continuemos con más de la autora.

“Muchísimas familias tienen en su casa un patito feo, ese hijo diferente que es percibido Así no solo por los padres sino por toda la constelación familiar, formada por los hermanos, abuelos, tíos y primos; con frecuencia también por los maestros y los amigos de los padres, la comunidad religiosa a la que pertenece la familia y hasta por la sociedad misma con todo el peso que ejerce sobre aquellos miembros que son diferentes. El síndrome del Patito Feo se manifiesta de diversas formas pero sea cual fuera, siempre lleva implícito el mismo mensaje NO ME GUSTAS.
Ser de piel, ojos y cabello oscuro en una familia que hipervalora el cabello, los ojos y la piel clara, ser mal alumno en una familia de gente inteligente y brillante, ser pobre en una familia de ricos, ser rico en una familia de pobres, ser irresponsable en una familia de superresponsable, vestir mal, en una familia que viste bien, ser libre en el pensar y actuar en una familia de rígidos, ser feo en una familia de bellos, o simplemente ser demasiado gordo, o demasiado flaco, ser chaparro, desgarbado, homosexual, hippie, rebelde o cualquiera otra característica que salga de los parámetros familiares; en pocas palabras, por ese hijo DIFERENTE los padres pueden sentirse avergonzados ante el resto de la familia y ante otras personas, que podrían pensar que, como padres, no están funcionando adecuadamente.
La verdad con tu hijo Patito Feo es que muchas de las cosas que dices hacer POR SU BIEN, es en realidad POR TU BIEN, porque te avergüenza ese hijo, porque te importa demasiado que la gente piense que tu, su padre, no lo estas educando, formando, cuidando o alimentando adecuadamente, quisieras hijos perfectos (según tu concepto de perfección) para sentirte orgulloso, valioso e importante.
Vale la pena mencionar que el hijo Patito Feo, sufre, siente rechazo y puede llegar a convencerse de que efectivamente algo está equivocado en el. A veces ese dolor lo lleva a volverse rebelde y resentido, o a desarrollar algún síntoma, hasta que, como el patito del cuento, encuentre quienes lo amen y aprecien tal cual es, porque aprecian su valor y su belleza, si es que tienen la suerte de encontrarse con personas que son capaces de ver más allá. Por desgracia no todos los patitos feos tienen esa suerte…”

Que les pareció, al cuento le podemos sacar mucho provecho, pero lo más importante esta en lo que la autora de este libro nos hace referencia a la gran responsabilidad que tenemos en el ser padres de familia, todo lo que podemos dañar a nuestros hijos si no ponemos atención a nuestras necesidades emocionales. Así que, revisemos nuestro niño interior, sanemos nuestros conflictos emocionales y hagamos felices a nuestros hijos.

Nos vemos en la próxima.